Las finanzas de una empresa dependen de que se obtenga un nivel de ingresos superior a los gastos, o al menos, de que pueda ser financieramente viable. Al mismo tiempo, es necesario que haya suficiente flujo de caja y una buena tesorería para evitar tensiones en el negocio. Las empresas deben tener, por tanto, ingresos y liquidez para que no se produzcan situaciones de insolvencia que pudieran poner en peligro a la empresa.
Aquí es cuando empezamos a hablar de riesgos financieros: cuando la empresa se encuentra en una situación en la que hay una alta probabilidad de que sus ingresos no sean lo suficientemente altos para cubrir sus costes, o si hay una excesiva dependencia de los créditos y el endeudamiento es alto, o los socios están poniendo más capital para cubrir las pérdidas. Se trata de un aspecto que se evalúa a la hora de hacer cualquier inversión estratégica en una empresa.
Una empresa puede obtener liquidez por distintas vías: pidiendo un préstamo a un banco, haciendo una ampliación de capital, dejando que más socios entren en la estructura societaria o aumentando los ingresos, ya sea por lograr más ventas o por incrementar los precios.
¿Qué es el riesgo financiero en una empresa?
Consiste en la posibilidad de que una empresa no pueda atender a sus obligaciones de pago o pueda sufrir pérdidas. Cada circunstancia que influye en que la empresa disponga de menos liquidez tiene como consecuencia un aumento del riesgo financiero, es decir, que la empresa no pueda financiarse.
Es importante distinguir entre riesgo financiero y riesgo económico. Una empresa puede ser financieramente viable, si por ejemplo cuentan con un alto flujo de caja gracias a la concesión de un préstamo, que le permite abordar todas sus obligaciones de pago a tiempo, y sin embargo, no ser económicamente viable porque sus activos no están cubriendo sus gastos.
Cabe recordar con respecto a este punto la diferencia entre inversión y gasto y que ambos deben ser financieramente viables para poder llevarse a cabo.
A la larga, los riesgos económicos acaban suponiendo también un problema financiero para la empresa, ya que los inversores y las entidades de crédito no estarán dispuestas a seguir introduciendo dinero en la sociedad de manera indefinida, como es lógico.
¿Cuáles son los principales tipos de riesgo financiero?
Se puede identificar entre tres tipos de riesgo financiero, es decir, exclusivamente relacionado con la posibilidad de la empresa de financiarse y hacer frente a sus gastos, o contar con la liquidez adecuada.
1. Riesgo de crédito
Es el riesgo de que una parte no pueda asumir la obligación de pago establecida en un contrato y por tanto se incurra en un impago de la deuda. Si tus clientes no cumplen con sus obligaciones de pago en las condiciones acordadas, ya sea porque se produce un impago o hay morosidad, o la empresa entra en concurso de acreedores, tu empresa está teniendo un riesgo de crédito.
Aquí es importante tener claro que el hecho de que exista un derecho de cobro (se ha emitido una factura, que está en tus libros contables y figura como activo en el balance) no significa que tu empresa no pueda experimentar problemas de solvencia o liquidez que deterioren tu patrimonio por el riesgo de crédito.
2. Riesgo de mercado
Se trata de la posibilidad de que una empresa vea deteriorada su situación financiera como consecuencia de cambios que afectan a los precios de las materias primas, el valor de las acciones, el tipo de interés o el tipo de cambio.
Es decir, si tu empresa está altamente expuesta a las variaciones de precio de una materia prima determinada para generar rentabilidad (por ejemplo, el barril de petróleo), un incremento del precio del petróleo puede suponer para tu empresa un riesgo de mercado. Tu negocio podría dejar de ser rentable o sufrir una pérdida de rentabilidad como consecuencia de dicha variación.
3. Riesgo de liquidez
Es la posibilidad de que tu empresa no pueda disponer de suficiente flujo de caja para hacer frente a sus pagos a corto plazo. Una empresa puede sufrir cancelación de contratos con proveedores o experimentar multas y sanciones de la administración tributaria como consecuencia de su falta de liquidez para hacer frente a sus obligaciones de pago, lo cual no significa que la empresa no pudiera ser rentable en otras circunstancias.
¿Cómo reducir los riesgos para el bienestar financiero de una empresa?
La reducción de los riesgos financieros es una cuestión que tiene que ver con la salud de un negocio en el corto y largo plazo. Hay determinadas acciones que se deben llevar a cabo para minimizar los riesgos.
1. Hacer una evaluación de tu solvencia
Para hacer frente a los problemas de solvencia de un negocio es conveniente realizar una auditoría completa de la situación financiera de la empresa y sus procesos. ¿Qué pagos tendría que afrontar la empresa de cara a los próximos meses? ¿Cuáles son las deudas que existen actualmente y cuáles son los plazos de amortización con los que cuentas?
Determinar todos estos aspectos puede ayudarte a mejorar tus políticas en cuanto al endeudamiento de la empresa, la solicitud de préstamos, el nivel de intereses que puedes manejar y otros aspectos que puedan comprometer tu solvencia.
2. Establecer límites de crédito
Las empresas deben controlar sus fechas de vencimiento de cobro y establecer límites al crédito para evitar que los cobros no se demoren indefinidamente. La normativa española establece una cierta protección, concretamente la Ley 3/2004 de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, si bien es determinante establecer sus propias estrategias para evaluar el riesgo de las operaciones y establecer reglas más claras sobre los plazos de pago.
3. Determinar políticas frente a las fluctuaciones de precios y divisas
¿Cómo va a actuar tu empresa si baja bruscamente el precio de las acciones? ¿O si suben los tipos de interés? ¿O si aumentan los precios de las materias primas con las que fabricas tus productos? ¿O si recibes gran parte de tus ingresos en otra divisa, pero ésta se devalúa?
Tu empresa debe tener una estrategia clara para hacer frente a los riesgos de mercado que puedan afectar a tus finanzas y mermar tu solvencia y rentabilidad. Demás está decir que el logro de los objetivos será posible si la empresa dispone de un sistema de control de gestión adecuado, efectivo y oportuno.
En el programa académico del Máster en Administración de Empresas en Valencia se hace especial énfasis en considerar diferentes estrategias para mitigar los riesgos financieros que puedan afectar a tu negocio y enfocarte en promover una empresa solvente, financieramente viable y, por supuesto, rentable.
