Due Diligence

¿Qué es una due diligence?

Cuando nos movemos en el mundo de la inversión empresarial, es muy habitual que acabemos oyendo el concepto de due dilligence. ¿Qué significa y qué importancia tiene para un inversor que está buscando oportunidades de participar en posibles negocios? ¿Qué aspectos hay que tener en cuenta para llevarla a cabo y cuáles son los tipos que existen?

Para aclarar dudas con respecto a este importante aspecto de la inversión en negocios, desde el MBA de la Cámara de Valencia te hemos preparado este post, en el que te contaremos con detalle en qué consiste una due dilligence y cuáles son los objetivos de este tipo de actuación.

¿En qué consiste una due dilligence?

Una definición general de due dilligence (en español se traduciría como diligencia debida) sería el proceso de investigación que los inversores utilizan para valorar la situación de una empresa desde distintos enfoques o puntos de vista a fin de valorar los riesgos y la posible rentabilidad que tendría llevar a cabo la operación.

Por lo general, hablamos de personas que ya cuentan con cierta experiencia en el mundo del emprendimiento y la inversión en empresas, y están dispuestos a dedicar una parte de su capital a negocios en los que han detectado un potencial de crecimiento y un cierto atractivo para posicionarse en el mercado y ser rentables.

Este proceso implica muchas veces la necesidad de acudir a la empresa y auditarla de manera exhaustiva, hablar con los socios y equipo directivo, y contar con el apoyo legal y económico necesario para estar en condiciones de determinar cómo de lucrativa podría resultar una inversión en dicha empresa.

Si bien hay inversores que realizan por sí mismos este proceso de investigación, ya que cuentan con el equipo para ello e invierten regularmente en empresas, en muchas ocasiones se trata de un proceso que se encarga a auditores externos, consultores y abogados especializados.

Objetivos de realizar una due dilligence o diligencia debida

Hemos dicho que el objetivo de este tipo de análisis e investigación supone valorar las oportunidades de inversión en las que una persona estudia entrar. Sin embargo, la finalidad de este tipo de estudios no es simplemente considerar si un negocio merece o no la pena, sino que implica también otras metas que hacen el proceso mucho más complejo.

1. Determinar en qué medida va a ser rentable

Podemos auditar las cuentas de una empresa, realizar estudios de mercado, someter a prueba los procesos de producción y estudiar los balances de una empresa para valorar las posibilidades de invertir en ella.

Pero este tipo de auditoría empresarial no sólo persigue determinar si una empresa es o no rentable, sino también en qué medida puede llegar a serlo, y hasta qué punto encaja dentro del perfil del inversor. Más allá de la rentabilidad de un negocio, los inversores valoran la posibilidad de escalabilidad del proyecto a largo plazo, los pros y los contras que pueden presentarse y cuál es la cantidad de inversión más idónea para dedicar al proyecto.

2. Análisis de los riesgos de las operaciones

Una operación de inversión puede ir acompañada de determinados riesgos que pueden perjudicar el desarrollo futuro de un proyecto. Por ejemplo, si se producen cambios legislativos inminentes o el ascenso de nuevas tecnologías que podrían poner en cuestión el modelo de negocio, u obligar a reconducirlo.

Todos estos aspectos deben valorarse en una due dilligence, ya que los riesgos de que no funcione un proyecto empresarial pueden suponer pérdidas para el inversor, y si éste dedica parte de su capital a varias empresas, es de gran importancia conocer el nivel de riesgo que está asumiendo y si la relación coste-beneficio vale la pena.

3. Valorar el precio de la empresa

Una empresa puede tener un precio determinado en la bolsa de valores, pero que ese no sea su valor real, ya que las acciones de una empresa pueden estar sobrevaloradas o minusvaloradas en un momento determinado. Lo mismo puede ocurrir con empresas que no están todavía en Bolsa y en las que se estudia entrar en una ampliación de capital.

Esto nos ayuda a tener una visión más clara y precisa sobre las características de la empresa en la que podemos invertir, sin dejarnos distraer por elementos que puedan darnos a entender una realidad incompleta.

4. Tener una base para la negociación

En todo proceso de compra o inversión en una empresa es importante disponer de información interna que nos sirva como base para la negociación.

Concretamente, conocer los puntos negativos y riesgos de un proyecto empresarial, como deudas y obstáculos coyunturales, puede servirnos para tratar de minimizar el coste de la inversión en caso de que vayamos a adquirir la empresa.

Objetivos y tipos de due diligence

Los tipos de due diligence que debes conocer

Los procesos de análisis e investigación de empresas o due dilligence pueden ser de diversos tipos en función de los departamentos o áreas específicas de un negocio que nos interesa evaluar.

Lo ideal es realizar un análisis exhaustivo de cada una de las áreas de una empresa, ya que el mero análisis de las cuentas de pérdidas y ganancias y balances puede no ser suficiente para determinar con exactitud los riesgos a los que se enfrenta en el futuro.

Veamos los distintos tipos de due dilligence que puedes encontrar.

1. Due diligence financiera

Pone el foco en el aspecto financiero de la empresa, como el estado de las finanzas, los activos y pasivos, el flujo de caja o los Recursos Humanos. Se analizan aspectos como la liquidez, la solvencia y la rentabilidad de un negocio, así como todos los elementos que contribuyen a la sostenibilidad empresarial.

Además de la revisión de los balances y los estados de resultados, se trata de detectar posibles riesgos financieros que puedan poner en peligro el crecimiento y rentabilidad futura de la empresa, como deudas elevadas o una estructura de capital mal distribuida. También se trata de analizar el rendimiento histórico de la empresa y las tendencias que ha ido atravesando a lo largo del tiempo para valorar si existe alguna anomalía financiera que pudiera desaconsejar la inversión.

2. Due diligence legal

Consiste en un procedimiento de análisis e investigación sobre los riesgos legales que afectan a una determinada empresa en la que se estudia invertir. Por ejemplo, conocer si las operaciones que está llevando a cabo incumplen alguna normativa puede ayudar a prevenir el riesgo de sanciones en el futuro que mermasen los beneficios.

El análisis legal de una empresa puede partir desde muchos enfoques, desde el cumplimiento de la legislación en materia tributaria a aspectos más específicos, como el respeto a la propiedad intelectual, o la existencia de litigios legales que puedan derivar en costes de grandes proporciones en el largo plazo.

3. Due diligence operativa

Consiste en las acciones de investigación y análisis de la eficiencia y efectividad de la operativa de una empresa. Se trata por ejemplo de conocer las instalaciones, procesos, funcionamiento, maquinaria, sistemas de trabajo y organización y equipos humanos implicados en el trabajo de una industria.

Este tipo de análisis operativo puede ser de una índole muy amplia, con un estudio riguroso de los procesos de producción y la cadena de suministro, hasta los procesos de gestión de almacén o la gestión de la calidad.

Como puedes comprobar, es posible llevar a cabo una due diligence desde diferentes enfoques, y todos ellos pueden ser importantes a la hora de evaluar la idoneidad de una inversión empresarial.

Desde el Master MBA Valencia te invitamos a tener en cuenta la importancia de realizar una due dilligence a la hora de tomar tus decisiones de inversión en cualquier proyecto empresarial de tamaño medio-grande en el que quieras participar con tu propio capital, ya que se trata de un aspecto trascendente que puede ayudarte a potenciar tu rentabilidad y evitar riesgos innecesarios.