Uno de los aspectos financieros de la empresa que conviene tener claros es la diferencia entre inversión y gasto. No todo el dinero que sale de una empresa es necesariamente un gasto, ni una inversión, sino que hay que tener en cuenta la naturaleza y características de cada uno para determinar cuál es su correcta categorización.
Como emprendedor o líder empresarial debes saber diferenciar entre ambos conceptos y entender la importancia de la inversión empresarial para lograr resultados en un negocio, así como también la influencia que puede tener la optimización de gastos para la mejora de la rentabilidad de la empresa.
Eliminar una inversión que está generando resultados o dejar de hacerla puede suponer la pérdida de una oportunidad de negocio; por otra parte, hay gastos innecesarios que no tienen ningún efecto positivo en el negocio, pero pueden estar reduciendo los beneficios.
El propósito de este artículo es que tengas claro estos puntos de cara a saber cómo enfocar la toma de decisiones empresariales.
¿Cuál es la diferencia entre un gasto y una inversión en una empresa?
Tanto los gastos como las inversiones son salidas de dinero de una empresa, pero como ya hemos apuntado, su diferencia fundamental estriba en que no tienen el mismo efecto en la empresa.
- Los gastos: son desembolsos que permiten mantener la operativa diaria del negocio. Por ejemplo, las primas de seguros son un gasto fijo en las empresas, pero en sí mismas no generan, ni pueden generar una rentabilidad en la empresa, ya que no es ese su objetivo.
- Las inversiones: se trata de dinero dedicado a generar beneficio en el futuro. Por ejemplo, si se compra nueva maquinaria para producir más en menos tiempo y generar mayor rentabilidad y mejor nivel de servicio, o si se adquiere una nueva entidad que se incorpora a la empresa, estamos hablando de una inversión estratégica, ya que su objetivo directo es aumentar los ingresos.
La cantidad o la recurrencia de un gasto o inversión no es un factor que determine si una salida de dinero se debe catalogar necesariamente como gasto o como inversión. Lo esencial es determinar el impacto que tendrá esa decisión en la competitividad de la empresa.
En cualquier caso, entender la diferencia entre ambos conceptos resulta fundamental para planificar el presupuesto y tomar decisiones financieras en tu negocio con una visión estratégica.
¿Qué impacto tienen los gastos y las inversiones en la rentabilidad del negocio?
Que una empresa sea o no rentable depende en parte de saber controlar eficazmente los gastos y aprovechar las oportunidades de inversión para lograr el máximo beneficio.
Es importante tener claro que no todas las inversiones realmente van a generar beneficios, pero su naturaleza y objetivo es contribuir a la mejora de los ingresos. Por otra parte, a veces los beneficios pueden venir no de comprar una nueva máquina, sino de controlar los gastos superfluos que perjudican a tu negocio.
También hay que tener en cuenta que recortar las inversiones puede dar lugar a la descapitalización del negocio. Por ejemplo, si una empresa reduce significativamente los recursos destinados a comprar existencias, el resultado puede ser que el negocio se resienta, disponga de menos artículos para vender y, por lo tanto, se pierdan ventas e ingresos.
Por su parte, las inversiones no deben contemplarse como un gasto; es verdad que pueden suponer un esfuerzo económico inicial, pero su objetivo es potenciar los beneficios de la empresa mediante el aumento de los ingresos. Así, por ejemplo, es importante que las PYMEs entiendan esta diferencia, ya que invertir en automatización o formación del equipo, si se hace de manera eficaz y orientada a resultados, puede dar lugar a una mejora de los ingresos.
Un punto esencial es que las empresas analicen sus ingresos y gastos de manera periódica, de manera que puedan evaluar qué gastos se deben eliminar y qué inversiones estratégicas pueden ser positivas para la sostenibilidad empresarial.
Ejemplos de inversiones y gastos más habituales en una empresa
Toda empresa tiene gastos e inversiones. No significa que haya que eliminar los gastos y aumentar las inversiones, sino de mantener el equilibrio entre todo lo que es necesario para el negocio, incluso si por sí mismo no está orientado a la generación de ingresos.
Estos son algunos ejemplos de los gastos más habituales en una empresa:
- El alquiler de una oficina o una nave empresarial: en sí mismo no genera rentabilidad, aunque supone un activo de tu empresa.
- Suministro eléctrico: es un gasto necesario para que se pueda trabajar en tu empresa, pero en sí mismo no contribuye a aumentar los beneficios de la empresa.
- Material de oficina: puede ser necesario para el trabajo administrativo, pero no contribuye al incremento de los ingresos.
- Servicios de asesoría: te ayudan a gestionar la parte administrativa de tu empresa, pero en sí mismo no es un elemento generador de beneficios.
- Seguros: como se ha dicho, los seguros no son elementos que ayuden a generar negocio, por lo que deben catalogarse como gastos.
Aquí te mostramos también algunos ejemplos de inversiones en la empresa:
- La compra de maquinaria o sistemas de automatización: pueden tener una incidencia directa en la competitividad y rentabilidad de tu empresa.
- Desarrollo de una página web: es un elemento que puede ayudarte a atraer clientes o lograr ventas online, por lo que se trata de una inversión en el negocio.
- Adquisición de vehículos de empresa: si tu empresa se mueve en el sector logístico o gestionas tus propias entregas, los vehículos pueden ser una inversión que tenga una influencia directa en tus entregas y servicio al cliente.
- Reforma de tu establecimiento: no debe contemplarse simplemente como un gasto, sino como una mejora orientada a potenciar tus ventas o poder atender a mayor número de clientes.
Es cierto que algunos elementos pueden suscitar dudas sobre si deben clasificarse como gastos o como inversión. En cualquier caso, lo recomendable es analizar cada desembolso desde un enfoque financiero y estratégico para darle el tratamiento que corresponde, según cómo deba clasificarse a nivel contable y también por su aportación a la mejora del negocio.
Desde el programa MBA de la Cámara de Comercio de Valencia invitamos a que los potenciales emprendedores y empresarios valencianos comprendan la diferencia entre gastos e inversiones, así como la importancia de realizar un análisis de manera inteligente para optimizarlos y aprovechar las posibles oportunidades con el fin de incrementar los beneficios de sus negocios actuales y futuros.
