La edad a la que se estudia un máster puede tener un poderoso impacto en la decisión final del alumno. ¿Vale la pena apuntarse a un MBA a los 40? Estudiar un Máster en Dirección y Administración de Empresas después de los cuarenta años hace que muchos aspirantes se pregunten qué beneficios reales pueden obtener una vez finalicen los estudios y si esta formación, de algún modo, puede suponer un cambio significativo en sus condiciones profesionales y en su futuro laboral.
El horizonte de crecimiento de un profesional a los 40 años puede ser muy variable. Con todo, debemos recordar que es importante tener una trayectoria y una visión empresarial ya trazadas para poder aprovechar mejor el máster, ya que una persona recién graduada puede encontrarse todavía en una fase de descubrimiento de lo que desea hacer en su carrera profesional.
En el Executive MBA en Valencia de la Cámara de Comercio tenemos un perfil diverso de aspirantes, por lo que sabemos bien que ese factor no es un problema, sino, en muchos casos, una ventaja competitiva. En este post te explicaremos las diversas ventajas de estudiar un máster MBA después de los cuarenta.
¿Qué ventajas tiene estudiar un máster MBA a los 40?
Estudiar un MBA a los 40 es, sin duda, una decisión estratégica de gran calado y puede obedecer a poderosas razones.
1. Claridad profesional
A partir de cierta edad, las personas ya tienen claro qué quieren conseguir en su vida profesional. No están buscando alternativas entre diferentes opciones ni probablemente vayan a hacer cambios bruscos en cuanto al sector en el que se mueven.
En muchos casos, hablamos de personas que se encuentran trabajando en una empresa y quieren adquirir habilidades directivas para poder ejercer el liderazgo en esa organización, o bien incrementar su formación para buscar nuevas opciones profesionales dentro de su ámbito de experiencia.
2. Mejor aprovechamiento del contenido
Una persona que ya ha tenido una trayectoria profesional de un mínimo de 10 o 15 años tiene una visión más completa y ha visto la evolución del mercado en los últimos años. Su experiencia está anclada en la realidad del mundo laboral, por lo que no habla de forma teórica, sino que ha vivido experiencias en aspectos clave relacionados con la productividad, la toma de decisiones o incluso el liderazgo de equipos.
Esa experiencia previa permite que su aportación al máster tenga un alto valor añadido, pero también que pueda aprovechar mejor la formación, el networking y la experiencia del equipo docente para resolver necesidades, mejorar sus competencias y desarrollar una mayor capacidad analítica mediante el contraste de opiniones y análisis.
3. Reciclaje profesional
Una persona de más de 40 años puede estudiar un MBA con el objetivo de reciclarse profesionalmente. Quizás desea cambiar de empresa o busca dar un nuevo impulso a su trayectoria, por lo que considera que unos estudios avanzados en formación directiva pueden ser la llave para posicionarse mejor en el mercado laboral.
Muchos programas de máster pueden incluir una bolsa de prácticas en empresas, lo que puede ser una buena oportunidad para acceder al mercado y mostrar sus conocimientos y capacidades para desempeñar un nuevo puesto laboral.
4. Un paso previo hacia el emprendimiento
Otra de las posibles razones por las que una persona de más de 40 años puede hacer un excelente aprovechamiento de un MBA es que esté en proceso de crear su propio proyecto empresarial. Los 40 años son una edad excelente para emprender, ya que se cuenta con una experiencia profesional previa que aporta una visión del mercado y, al mismo tiempo, se está en disposición de crear un negocio propio.
Los másteres MBA incluyen entre sus asignaturas la creación de un Plan de Empresa, para lo cual cuentan con un profesor-tutor que acompañará a los alumnos en el proceso. Este puede ser un paso previo a la creación de un negocio real, por lo que un máster de estas características sería de gran valor para establecer unas bases sólidas para el negocio.
¿Cuándo no compensa hacer un MBA después de los cuarenta?
Tomar la decisión de estudiar un MBA es de gran importancia, por lo que no se debe tomar a la ligera. Hay algunos casos en los que estudiar un máster de estas características podría no ser lo más conveniente.
Por ejemplo, si se cursa simplemente con la intención de mejorar el currículo, pero sin un objetivo claro de cambio o mejora profesional, puede no ser una motivación adecuada. Tengamos en cuenta que se trata de una inversión costosa, que puede alcanzar algunos miles de euros, por lo que, si no tienes un plan trazado, es posible que no recuperes la inversión.
Otro de los motivos por los que apuntarse a un MBA a los 40 puede no ser una buena idea es que tu trabajo no te permita dedicarle el tiempo necesario para aprovechar bien la formación. En este sentido, conviene conocer las posibilidades de un MBA para trabajar y estudiar y valorar la posibilidad de hacer un MBA virtual o un MBA para directivos o formato Executive si ya cuentas con experiencia en puestos de dirección.
¿Qué resultados permite obtener un MBA pasados los 40?
Debemos tomar la decisión de estudiar un MBA, a cualquier edad, como un paso estratégico en la carrera profesional, pero también como una inversión. Toda inversión debe generar un retorno (ROI), de modo que los beneficios derivados del estudio del máster sean mayores que los costes asociados a este.
Realizar estudios de Máster MBA permite acceder a puestos de trabajo en empresas de prestigio y mejorar notablemente el salario, pero los resultados dependen de la trayectoria y la estrategia profesional de la persona que realiza el máster. También puede contribuir de manera notable a la mejora y al crecimiento de la propia empresa, lo que permite considerar en qué medida el MBA ha ayudado a incrementar la facturación.
Desde el Executive MBA en Valencia animamos a los alumnos a considerar previamente estos factores antes de elegir unos estudios de estas características. La edad no es un inconveniente; sí lo es, en cambio, la carencia de un enfoque financiero sólido y una estrategia inteligente orientada a la mejora profesional.
